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La derecha pone contra las cuerdas a Pedro Sánchez, que no descarta volver a pactar con los independentistas


La confrontación y el tono bronco han predominado en el debate electoral a cinco que han protagonizado este lunes Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Casado (PP), Albert Rivera (Cs), Pablo Iglesias (Unidas Podemos) y Santiago Abascal (Vox). Las diferencias y la falta de entendimiento entre los candidatos auguran una difícil solución al bloqueo político y las estrategias exhibidas crispan las relaciones entre los socios preferentes: Sánchez e Iglesias vuelven a criticarse de forma recíproca y Rivera destaca por su contundencia ante Casado. Cataluña, el desafío económico y la exhumación de Franco han sido los temas que más tensión han generado, además de los pactos que pueden derivarse de los resultados del 10-N.

Para desbloquear la situación política, Pedro Sánchez ha propuesto que si tras las elecciones no hay acuerdo en el Parlamento para investir a alguno de los candidatos, sea la lista más votada quien gobierne. El líder del PP le ha preguntado, por su parte, si cierra la puerta a pactar con Quim Torra, Oriol Junqueras y Arnaldo Otegi, como hizo en su día con la moción de censura. A su entender, no cerrar la puerta a «pactar con supremacistas violentos» le «deslegitima» e «inhabilita» como candidato a la Presidencia del Gobierno». «Pacto Frankesntein de nuevo», ha proclamado. La respuesta de Sánchez ha sido un ruidoso silencio.

Por su parte, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha insistido en que tras las generales se forme un Gobierno de coalición entre las fuerzas progresistas, y el presidente del Partido Popular (PP), Pablo Casado, ha resaltado que su formación «encarna la alternativa de cambio» y que sólo hay dos presidentes posibles, anulando las opciones de Abascal, Rivera e Iglesias.

SÁNCHEZ NO RESPONDE A SI CATALUÑA ES UNA NACIÓN

Sánchez ha aprovechado el debate para anunciar algunas medidas de cara a la futura legislatura. El socialista ha garantizado que si sigue gobernando promoverá una reforma del Código Penal para prohibir «de una vez por todas los referéndums ilegales». Además, también ha prometido una ley audiovisual que garantice que todos los consejos de administración de los medios públicos los aprueben dos terceras partes de los parlamentos para evitar adoctrinamiento en las televisiones públicas e impulsar una asignatura de educación para toda España donde se enseñe los valores civiles, constitucionales y éticos. Y ha añadido: «Yo me comprometo a traer a Puigdemont de vuelta a España y que rinda cuentas ante la Justicia». Ante esta promesa, Pablo Iglesias le ha recordado la separación de poderes y le ha espetado: «Si Puigdemont viene será porque los tribunales españoles lo solicitan, no porque lo pida un presidente».

Todas las propuestas de Sánchez con respecto a Cataluña han caído en saco roto. Casado le ha hecho responsable de que se pueda votar en libertad el domingo en Cataluña y ha instado al presidente a decir si Cataluña es una nación. «Cuando Iceta le llama, Sánchez abraza la plurinacionalidad. No puede presidir el Gobierno una persona que no cree en la nación española», ha dicho el líder de los populares. Rivera ha mostrado un adoquín de los que se lanzaron a los Mossos y a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y ha instado a PP y PSOE a no ceder más competencias a las Comunidades Autónomas. Abascal, por su parte, ha reiterado su pretensión de suspender la autonomía catalana, ilegalizar a los partidos «golpistas» y pedir la detención de Torra.

Cataluña también ha confrontado a Iglesias y Sánchez. El líder de Podemos cree que la crisis territorial «sólo se puede resolver con diálogo y sentido común» y pide al líder socialista que no se «achique» ante la derecha. «Hay países plurinacionales como Suiza y España es una de ellas», ha comentado. Sánchez, por su parte, ha dicho que no ve puntos comunes con una formación que defiende un referéndum y que en España hay «presos políticos».

RIVERA ‘ATIZA’ A CASADO CON LA CORRUPCIÓN

El bloque económico ha servido para mostrar a Rivera enfrentarse de manera clara contra Casado y Abascal. El líder de Ciudadanos le ha pedido al presidente del PP que «suelte lastre» de los casos de corrupción y le ha reprochado que, pese a que gobiernan juntos en varias comunidades y ayuntamientos, les «cuesta muchísimo». Casado le ha replicado que solo pretende «embarrar el terreno de juego» y le ha instado a mirar los casos que hay en su partido porque no puede dar lecciones en este sentido. «No son lecciones, es que nos roban», ha respondido Rivera, tras haber reprochado a PP y PSOE lo que ha denominado el «impuestos de corrupción del bipartidismo» (el ICB, como ha mostrado en un cartel). «Si dejaran de robar, Casado y Sánchez, cada español tendría mil euros más en el bolsillo», ha subrayado el líder del partido naranja, quien ha llegado a decir al presidente de los populares: «no sea cutre».

Precisamente mil euros es lo que cree Casado que perdería cada español en impuestos si vuelve a ganar Pedro Sánchez, por lo que ha recomendado a quienes le voten que metan esa cantidad «en un sobre» en la papeleta para hacer frente al incremento fiscal. Según sus cálculos, con el PP la rebaja sería de 700 euros al año, ha asegurado. La réplica por esta crítica ha venido del líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, quien ha espetado al candidato popular: «De sobres con dinero dentro, ustedes, señor Casado, saben más que nadie».

Rivera también ha atacado a Abascal en respuesta a su petición de eliminar las autonomías para ahorrar. “Usted ha estado en un chiringuito de la CAM cobrando 321.000 euros y ahora viene a hablarnos de las autonomías de las que usted se ha aprovechado», le ha dicho. Abascal se ha limitado a decir que tras trabajar para la Fundación para el Mecenazgo y el Patrocinio Social fue cuando entendió que debían eliminarse. «¡Hombre! Ha cobrado 321.000 euros de un chiringuito para concluir que había que cerrarlo”, ha vuelto a decir el líder de Ciudadanos.

Sánchez ha negado cualquier crisis económica y ha señlado que España tiene unos «pilares sólidos». «Crecemos por encima de la media de la UE, hemos creado 530.000 puestos de trabajo en un año y un déficit público del 2%», ha dicho. Además, ha anunciado que Nadia Calviño seguirá al frente del área de Economía pero con rango de vicepresidenta. También creará un ministerio específico para la lucha contra la desplobación y el reto demográfico. Casado cree que Sánchez sigue a Zapatero negando la crisis y el PP apuesta por reducir la carga fiscal, algo en lo que sí ha coincidido con Rivera. Iglesias ha vuelto a atacar a las empresas del Ibex 35 y a los poseedores de los grandes patrimonios porque son los que «verdaderamente espolean» a España. A su vez, Sánchez ha defendido las donaciones de Amancio Ortega y ha recriminado la visión que Iglesias tiene de los grandes empresarios.

«DERECHA COBARDE»

En el bloque sobre Políticas Sociales e Igualdad, el debate se ha desviado a asuntos políticos, y Casado, entonces, ha criticado que a Sánchez le parezca «muy mal» los pactos del PP con Vox mientras que él «no reniega de Otegi y de Torra». Y ha cuestionado si es que pactar con estos dos políticos, o el líder de ERC, Oriol Junqueras, es «mejor» que hacerlo con la formación que preside Santiago Abascal. Sánchez ha instado a PP y Vox a decir si están de acuerdo con las medidas que propone Vox, como ilegalizar el PNV, y les ha reprochado que «callan, callan y callan» ante las propuestas del «partido de ultraderecha».

Franco ha agitado especialmente la confrontación entre los candidatos. Abascal ha reprochado a Sánchez que, en lugar de traer a España la concordia y la reparación de las víctimas, se haya dedicado a reabrir viejos odios y dividir con la exhumación de Franco en un momento en el que lo que más necesita el país es la unidad frente a los separatistas. «La dignidad, la justicia, la reparación y la memoria eso no es abrir heridas, es cerrarlas y hay que dignificar la memoria de las víctimas del franquismo», le ha interrumpido Sánchez. Pero el líder de Vox ha insistido y le ha acusado de «sacar la chistera el conejo del enfrentamiento», lo que le ha advertido que le «va a salir muy mal».

En ese momento, ha pedido la palabra Iglesias para preguntar «¿qué pensarían en Alemania si alguien dijera que ojalá uno pudiera reivindicar a su abuelo de la SS y otro a su abuelo judío que murió en un campo de concentración». «Mi abuelo no era de la SS ni de nada que se le pareciera», ha replicado Abascal a Iglesias y le ha advertido de que ni él ni Sánchez le van a dar lecciones de defensa del orden constitucional, de la democracia y de la concordia, porque es el único de los candidatos que «se ha jugado la vida en el País Vasco».

Le ha reprochado que mientras él estaba siendo «amenazado sistemáticamente por ETA», Iglesias estaba en «una herriko taberna en Navarra diciendo que ETA tenía una gran perspicacia política» y Sánchez «lo más arriesgado que había hecho en su vida era jugar a baloncesto y ser consejero de Caja Madrid». Iglesias le ha recordado que la candidata de su partido por Barcelona, Rosa Lluch, es una víctima de ETA y «no va dando lecciones», y que cuentan con un guardia civil como diputado en el Congreso. «¡Ojalá ustedes supieran condenar un golpe de Estado de los aliados de Hitler en España hace 60 años y no presumir de víctima!», ha destacado. «¿Condenan ustedes los golpes de Estado del PSOE y de las izquierdas a la república en el año 34?», le ha contestado Abascal, que ha recalcado a Sánchez e Iglesias que «si alguien tiene que ocultar algo de su propia historia como partido son ustedes dos».

MINUTO DE ORO

En el famoso minuto de oro, Abascal ha invitado a los españoles a juzgar por sí mismos las propuestas de su partido después de haber tenido la oportunidad de escucharlas «sin manipulaciones» y Pablo Iglesias ha asegurado que «puede haber un gobierno que defienda a la gente» después de leer en su última intervención una carta en la que una joven explica sus dificultades del día a día. Casado ha instado a los electores a no fragmentar el voto entre las distintas opciones del centro derecha y les ha pedido «unir votos para unir España».

Mientras, Rivera ha pedido el voto «liberal y de centro» y ha llamado a ir a las urnas el domingo «no con miedo, ni con odio, ni con resignación», insistiendo en que si se quieren cambiar las cosas, «claro que se puede». Por último, Sánchez ha negado tener antes de las elecciones un pacto con los independentistas o que, al mismo tiempo, ahora tenga ya cerrado un acuerdo con la derecha, como le reprocha Podemos.

«Ambas cosas no son ciertas», ha insistido Sánchez, que ha subrayado que el PSOE es la garantía de la cohesión «social y territorial».

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