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‘Alt News’: «ETA ha ganado al Estado, que no es ni siquiera capaz de impedir que profanen la placa en recuerdo a Gregorio Ordóñez"



ETA ha ganado. El mito triunfante son las muertes de mil españoles que han sido olvidadas por el posibilismo que defienden dirigentes tan miserables como los actuales. Los últimos restos de dignidad pública se desvanecen mientras ETA, supuestamente derrotada, marca la agenda de su tramposa capitulación. Todos los sacrificios, todas las muertes, todo el sufrimiento, frente a ETA y su padre, el nacionalismo vasco, han resultado inútiles. ETA no necesita seguir matando para rentabilizar su victoria. El brazo político de los etarras gobierna en muchas instituciones vascas y navarras. Por si fuera poco, se les ha concedido Navarra para hacer efectivos sus planes de euskaldunización de la comunidad foral, previo paso a su incorporación a la comunidad autónoma vasca. Para que la victoria sea completa, ya se vislumbra el cambio de política penitenciaria para acercar a los presos etarras a sus casas.


Las víctimas de ETA y la entera nación española han sido las grandes derrotadas. Familiares de los asesinados viven desterrados desde hace años. Es el caso de la viuda de Gregorio Ordóñez, Ana Iríbar, su hijo Javier, así como su hermana, Consuelo. El asesino de Gregorio, Valentín Lasarte, se encuentra ya libre tras cumplir menos de veinte años de prisión. La tumba de Gregorio Ordóñez ha sido profanada varias veces, mientras los etarras salen libres de las cárceles y reciben homenajes públicos. Gregorio Ordóñez, líder del PP en Guipúzcoa, fue asesinado antes de las elecciones de 1995 porque estaba a punto de convertirse en el alcalde de San Sebastián. Hace unos días, coincidiendo con el 30 aniversario de su trágico asesinato se colocó una placa en su memoria. Ha tardado una semana en ser profanada. Si el Estado no puede evitar que la placa de un héroe español sea atacada por los malos, entonces es que ese Estado no merece siquiera esa consideración. Mientras los malos destruyen los símbolos que recuerdan a nuestros héroes, muchos etarras asesinos conservan los suyos en municipios vascos gobernados por Bildu, sin que nadie ose tocarlos.

Era previsible que el ganador de las elecciones municipales de 1995 fuese Ordóñez. ¿Y cómo podría haber hablado el nacionalismo vasco de opresión cuando en la capital más vasca el alcalde era del PP? Además, Ordóñez, en contraste con los populares vizcaínos y alaveses de entonces, plantaba cara al PNV y discutía sus argumentos y dogmas. Sus enemigos políticos lo señalaron varias veces. ETA recogió el guante.

Más de trescientas muertes siguen sin esclarecerse. No se conoce actuación de solicitud de sumarios para reabrir estos casos que no prescriben como crímenes de lesa humanidad. Para que los familiares de esos asesinados por ETA no mueran sin haber visto al menos interés por llevar a juicio a los asesinos de sus seres queridos.

La situación en Cataluña no es menos degradante. Los separatistas controlan el Gobierno del Reino de España y tienen cogido al presidente por los cataplines. Tras el catálogo de insurrecciones, de ilegalidades, de tensión social, de malversaciones, de trampas al Estado, de insultos a los españoles, de torpedear la imagen exterior de España, los causantes del desastre son los que toman las decisiones que afectan a millones de españoles.

Todo lo que hemos vivido y sufrido estos años atrás no habrá servido para nada. Es la prueba viviente de que en la democracia española, los malos siempre ganan.

Ahora muchos se sorprenden del terrorismo de baja intensidad, de que las leyes se descompongan por arriba con los golpistas de la Generalidad y por abajo con las hordas de lumpen ideologizado izquierdista contra cualquier cosa decente.

Las instituciones no se respetan. Los ataques a los catalanes no nacionalistas son ya generalizados. La impunidad es ya costumbre. ¿Cómo pedir respeto a las bandas envilecidas por una propaganda enemiga en escuela, universidad y televisión sin respuesta por el Estado? Los medios públicos catalanes, con dinero de todos, siguen atacando impunemente al resto de España y de una forma inmisericorde a policías y guardias civiles. Nadie les hace frente. Una radio pública vasca hace apología del crimen anunciando y convocando al homenaje a un etarra muerto. Pero nadie sabe el nombre de sus víctimas, muertos por España. ¿Quién dicen que ha ganado?